Inmobiliaria
Antes de comprar una propiedad: estudio de títulos, promesa y escritura
Por el equipo de Defensas Pavez Abogados · 5 de octubre de 2026 · 2 min de lectura
Los pasos y verificaciones que protegen tu inversión cuando compras, vendes o arriendas un inmueble en Chile.
Primero, conocer la propiedad
Antes de comprometer dinero, se revisa el estado legal del inmueble. Se solicitan en el Conservador de Bienes Raíces la copia de la inscripción de dominio con vigencia y los certificados de hipotecas, gravámenes, interdicciones y prohibiciones. También se verifica que las contribuciones estén al día, que no existan deudas de gastos comunes y que el vendedor sea efectivamente quien figura como dueño.
El estudio de títulos
El estudio de títulos analiza la cadena de inscripciones anteriores del inmueble, habitualmente de los últimos diez años, para confirmar que cada traspaso fue válido y que no hay vicios que afecten tu dominio. Es lo que detecta, por ejemplo, una hipoteca que nunca se alzó, una prohibición de enajenar o una herencia sin inscribir. El análisis que hace tu banco suele proteger la garantía del banco; una revisión independiente te protege a ti.
La promesa de compraventa
Muchas operaciones parten con una promesa de compraventa, un contrato que obliga a las partes a celebrar después la compraventa definitiva. Para que sea válida debe constar por escrito, fijar un plazo o condición que determine cuándo se firmará el contrato prometido y describirlo de tal manera que solo falte cumplir las formalidades legales. Las arras, las multas y las causales de término deben quedar claras desde el comienzo para evitar disputas.
Escritura, inscripción y arriendos
La compraventa de un inmueble debe otorgarse por escritura pública ante notario, y el dominio solo se transfiere cuando se inscribe en el Conservador de Bienes Raíces. Los arriendos también merecen un contrato bien redactado: plazo, renta, reajustes, garantía y condiciones de restitución, para prevenir conflictos posteriores.
Este artículo es informativo y no reemplaza la asesoría de un abogado: los plazos y las soluciones dependen de los antecedentes de cada caso.